martes, marzo 12

UN 38% DE MICRO, PEQUEÑAS Y MEDIANAS EMPRESAS EN MÉXICO NO CRECEN POR FALTA DE FINANCIAMIENTO

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México se ubica como el segundo país de Latinoamérica que registra más startups, según datos del informe de la OCDE Startup America Latina 2016: construyendo un futuro innovador.

En contraste, 38% de los dueños de micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) del país señalan que la razón por la cual no crece es la falta de crédito, de acuerdo a la Encuesta Nacional para la Productividad y Competitividad de las Mipymes (ENAPROCE) 2015.

Igualmente, cerca de 7 de cada 10 no lo solicitarían debido a las garantías y trámites que se requieren para obtenerlo.

Falta de financiamiento, factor para el cierre de empresas

De acuerdo con el Centro para el Desarrollo de la Competitividad Empresarial, el 75% de los nuevos negocios en México no sobrevive a los dos años de vida.

Entre las tres principales razones por las que una startup abandona el negocio en América Latina se encuentran la falta de rentabilidad, problemas personales y dificultad para encontrar financiamiento, según el Global Entrepreneurship Monitor, en su reporte global 2017/2018.

Expertos como Marciano Verdi, fundador y CEO de la company builder Marcap, apuntan que el ecosistema de emprendimiento suele ser muy agotador.

Añade que, en algunos casos, la carencia de información y de asesoría en temas que escapan al área de experiencia del emprendedor puede condenar a una buena idea de negocio.

Alternativas a la falta de financiamiento

Así, al momento de buscar capital para impulsar a la startup, se recomienda considerar si conviene financiarse por cuenta propia o se recurre a capital externo, para lo cual se pueden considerar dos alternativas: venture capital o con bootstrapping.

El venture capital, que en español se conoce como capital de riesgo, es un modelo de financiamiento en el que un fondo de inversión inyecta dinero en una startup a cambio de tener participación accionaria en ésta.

Es decir, el emprendedor cede una parte de sus acciones y deja de ser dueño del 100% de su negocio, pero recibe un capital importante para encauzar, hacer crecer o potenciar su idea.

“La aportación de un venture capital o una plataforma al estilo company builder va mucho más allá de la parte financiera. El modelo, conocido como aportación smart money, aporta conocimiento especializado, tutorías, estructura y relacionamientos de negocio, que pueden hacer la diferencia a la hora de darle tracción a la startup”, complementa Verdi.

La OCDE apunta que en México las startups obtienen solo un 5% de su financiamiento a través de este modelo, una cifra muy baja si se compara con Estados Unidos, en el que el porcentaje se ubica entre el 20 y 47%.

Por otra parte, el bootstrapping hace referencia al dinero que se obtiene de ahorros personales, colaboraciones de círculos cercanos como amigos y familiares e, incluso, de los pequeños ingresos que ya haya producido la startup en sus primeros meses de operación.

En esos casos por lo general el capital es más reducido, pero los emprendedores conservan la totalidad de las acciones y tienen más libertad de actuación.

Los dos modelos tienen pros y contras, pero ambos van a depender de la idea de negocio y de la visión empresarial de los fundadores.

En muchos casos los fondos de capital de riesgo o colaboradores cercanos se niegan a financiar un proyecto porque no lo ven viable o no confían en la capacidad de continuidad de negocio. En este punto los emprendedores deben revisar su propuesta.

 

Fuente:https://marketing4ecommerce.mx/38-micro-pequenas-medianas-empresas-mexico-no-crecen-falta-de-financiamiento/

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